lunes, 5 de noviembre de 2012

MES ONCE


 
Dulce noviembre y continúo…

sin la cabeza en el pecho,

sin ese oído en mi costilla

que me escuche

el pulsante amador.
 
Juan Mario Leivas

POST-CRISIS




Ya pasó el tiempo...
demasiado...
para hablar de ayer...

Yo también recuerdo Montevideo.
Montevideo y las plazas,
Montevideo y la calle serena a la hora de la siesta
Montevideo y el viento gris sobre la rambla
cuando el invierno no es excusa, es motivo
para verte... mar.

Ya pasó el tiempo
el necesario?, el suficiente?
Los aires ya no son tan malos aires
Y se vuelven a abrir las ventanas y los balcones
y podemos ver más allá del límite de nuestra mirada.
Ese que se nos adelanta cuando avanzamos.

Ya pasó el tiempo
demasiado...
y sentimos la estafa en el estómago;
nosotros... solos sus mercados
pero ellos nos saquearon el alma.

Ya pasó el tiempo
y ya no somos lo que amamos.
En vos, la diferencia de tu sur, un atlántico
y dos años de un país que es otro planeta.

En mi, la recompensa de aprender a vivir sin ti

Entre ambos
solo el error
del adiós perpetuo.

El tiempo ya pasó
y ya no necesito respuestas.

Juan Mario Leivas
 

domingo, 28 de octubre de 2012

EL LENGUAJE



Las palabras que te miento cuando odio
las palabras que te grito cuando callo.
Las palabras que enmudecen mi mirada
a tus ojos somnolientos de pasado.
 
Las palabras que arranqué del almanaque
intentando no ser otro entre mortales
que la espera hacia el finito sea eterna
que la vida del futuro sea tarde.
 
Sin palabras me dijeron: "nada vale,
nadie sirve de esperanza, nada esperes.”
Y en imagen transmitieron su mensaje
a la vida que despierta cuando duermes.
 
Pero ansío advertirte que te mienten.
Nos mintieron, asustaron y encerraron
a la sólida confianza de estar solos
porque el hoy aun existe en el pasado.
 
Las palabras que ayer fueron cenizas
las rescato entre lágrimas y escombros;
las pronuncio, las conjugo y verbalizo
pues las cosas solo nacen si las nombro.
 
Las palabras que aún no he conocido
y que pulsan en latencia escondidas,
se preparan a endulzarme la conciencia
saciarán la hipoglucemia de estos días.
 
Las palabras del amor y del cariño
de la rabia, la pasión, rencor y odio,
todas ellas saltarán también conmigo
cuando trepe apocalíptico a mi podio.


Juan Mario Leivas 

jueves, 25 de octubre de 2012

ELOGIO




Yo quiero hacerte el amor

Dejá, que me explique mejor.

Quiero hacerlo con mi lengua…

Dejá, que me explique mejor.

Quiero mi lengua en tu oído…

Dejá, que me explique mejor.

En tu oído mis palabras.

Dejá, que te explique mejor.

Mis palabras en tu cerebro…

Yo quiero hacerte el amor.


Juan Mario Leivas

viernes, 19 de octubre de 2012

SATURDAY NIGHT II


Sábado típico, típica réplica
De útero grávido en tórvico plástico
Trágica fábula, pócima pútrida
Táctica síquica, método clásico.

Mágico ácido, cítrico irónico
Lírica mácula al público insípido
Látigo trágico, cómplice físico
Del fálico ápice nórdico trágico.

Miro mi lógica
Y no soy el único
Tampoco el último
De mente sísmica

Mataré al príncipe
Que pone límites
Soltaré sílfides
Correré náyades.

Le diré al glóbulo
que tiene crédito
para ser líbido
aun en el ártico

Seré de sílice
y moriré crítico
volveré utópico
y otra vez... gráfico.

Juan Mario Leivas

domingo, 30 de septiembre de 2012

VÍCTIMA




Sintiéndose culpable porque otro sábado
temprano va a soñar con su libido lívido.
Creyendo la mentira de que un día, un príncipe
vendría a rescatarla de su hechizo mágico:
"mutár a ser normal de la ciudad de plástico."

No sabe la pantalla es realidad simbiótica
con la brutal mentira del discurso trágico.
Sus sueños son la angustia de su vientre párvulo
mezclado con la furia que engendra su estrógeno:
"la salvaje inocencia de su instinto básico."

Su  historia es la angustia de neuronas vírgenes,
que saben de teorías pero no de prácticas.
Que saben de alegrías pero nunca orgásmicas.
Escucha melodías con historias cíclopes:
"la simple anestesia de su alma nostálgica."

Todo mal simulado en sus ojos tímidos,
todo encaminado a una vida lógica.
Luchando por librarse de aquel golpe psíquico,
cambiando o mejorando cada vez su táctica:
"a veces menos triste, a veces más simpática."

Pero ese destino, ese trago insípido
le arranca en la penumbra una roja lágrima.
Aunque teme su vientre nunca sea grávido,
aun temiendo a su instinto se la acabe el crédito:
"esconde la mirada en la ciudad hipócrita."

Juan Mario Leivas

sábado, 29 de septiembre de 2012

RETROCESO



Del corazón, del alma o de mi puño...
sangrante y taciturno, ambulatorio,
parte este grito del oscuro invierno
en el que suele anidar mi amor y mi odio.

Cuando por doquier, encuentro rasgos
de virtudes nefastas en tu rostro,
clamo clemencia: para el "YO" vencido,
clamo la justicia: casi a cualquier costo.

Siendo tu sonrisa, calidez serena,
siendo tu pasado, crueles terremotos.
Siendo yo un esclavo de mis sueños rotos,
quiero ser futuro que drene tu pena.

Pero así, querida, no puede mi magia...
si en tus soledades, no está mi recuerdo...
si tus alegrías de hoy, yo me las pierdo,
si para tu amnesia, solo soy nostalgia.

No puedo o no quiero, no sé, no preguntes
apenas si atisbo a hallar un consuelo
para la mirada que alteró mi vuelo.
Esa, tu mirada, que en mi, no se extingue.

Y siempre habrá un pero, aparentemente
que trunque las vetas de amor florecientes,
porque ya he asumido ser sobreviviente,
porque en vos se cierne la culpa sirviente.

No llegará nunca ya, ese momento,
que a glosa lampiña, la verdad te grite,
diciéndote aquello que mi boca omite;
mentiré tan solo, que ya no te quiero.

Juan Mario Leivas