domingo, 30 de septiembre de 2012

VÍCTIMA




Sintiéndose culpable porque otro sábado
temprano va a soñar con su libido lívido.
Creyendo la mentira de que un día, un príncipe
vendría a rescatarla de su hechizo mágico:
"mutár a ser normal de la ciudad de plástico."

No sabe la pantalla es realidad simbiótica
con la brutal mentira del discurso trágico.
Sus sueños son la angustia de su vientre párvulo
mezclado con la furia que engendra su estrógeno:
"la salvaje inocencia de su instinto básico."

Su  historia es la angustia de neuronas vírgenes,
que saben de teorías pero no de prácticas.
Que saben de alegrías pero nunca orgásmicas.
Escucha melodías con historias cíclopes:
"la simple anestesia de su alma nostálgica."

Todo mal simulado en sus ojos tímidos,
todo encaminado a una vida lógica.
Luchando por librarse de aquel golpe psíquico,
cambiando o mejorando cada vez su táctica:
"a veces menos triste, a veces más simpática."

Pero ese destino, ese trago insípido
le arranca en la penumbra una roja lágrima.
Aunque teme su vientre nunca sea grávido,
aun temiendo a su instinto se la acabe el crédito:
"esconde la mirada en la ciudad hipócrita."

Juan Mario Leivas

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